¿Cómo empecé a jugar al Lacrosse y porqué decidí ser portera?

Tras la pregunta de “¿Qué es eso del Lacrosse?” viene la de “¿Y cómo te dio por empezar?”. La verdad es que la mayoría de la gente que juega en España al Lacrosse lo hace tras haber vivido una temporada en el extranjero (Estados Unidos normalmente) y haberlo descubierto allí, o un amigo les arrastró a un entrenamiento y al final le engancharon. En mi caso fue todo culpa de mi hermano mayor.

Siempre he hecho deporte de pequeña en el colegio: baloncesto, patinaje, danza,… Pero mi yo adolescente se enfrascó en el mundo de las artes escénicas. Llevaba 3 años en una escuela cuando decidí dejarla y buscar alguna mejor; el deporte ya no entraba en mis planes. En estas mi hermano se fue un año a Estados Unidos a estudiar e hizo mil deportes, entre ellos: Wrestling, Cross Country, Pértiga y…¡Lacrosse! Mi memoria es malísima pero nunca olvidaré aquella llamada. Mi hermano no llamaba mucho (el muchacho se dedicaba a vivir, yo lo entiendo, soy igual) y cuando lo hacía, no era con su hermana con quien quería hablar. Así que emocionada por saber qué quería contarme cogí el teléfono aquel día para escucharle decir “Cris, he encontrado el deporte perfecto para ti”. A día de hoy me sigue haciendo gracia esa afirmación, sonó como si hubiese fracasado en cada deporte que hubiese practicado. Mi hermano había buscado dónde practicarlo en España para que me acercase. ¡Incluso había contactado con ellos! Sólo existía un Club, Madrid Lacrosse, así que allí fui con mi madre a probar tras la incansable insistencia de mi hermano durante varias semanas. Me dejaron un stick, me enseñaron las cosas básicas y ¡hale!, a entrenar con el resto. No sé cómo lo haría, pero sí recuerdo mi sensación de frustración contínua. Tal vez no fue para tanto pero yo sentí que aquello no iba conmigo y que no lo pillaría en la vida, “¿por qué haría caso a mi hermano?, ¡él qué sabrá!”. Pese a lo simpatiquísimas y pacientes que habían sido las chicas conmigo, no quise volver a saber del Lacrosse. Sencillamente eso no era para mi.

No se dio por vencido… Cuando volvió a casa tras su año en el extranjero me regaló un stick de Lacrosse y una funda fuxia para éste. Probablemente me trajo algo más, pero no lo recuerdo (mi memoria da pena, lo sé) porque sólo recuerdo lo decepcionante que fue ese regalo entonces (ahora es mi tesoro pese a que el stick sea algo malucho). Yo no quería jugar a ese deporte y él lo sabía. Así que nada, ya estaba perfectamente equipada para jugar a algo que no me gustaba, ¡yay!

Estuvo varios meses yendo a los entrenamientos de Madrid Lacrosse él sólo antes de consiguir convencerme de que fuese. “No me gusta correr” le confesé un día harta de su insistencia. Hay gente a la que le encanta correr y les admiro, yo por el momento no lo encuentro nada atrayente, me aburre y no me parece nada divertido (soy más de bici o patines). No creáis que se dio por vencido, qué va, encontró el modo de rebatir mi objeción con un “Bueno, pues sé portera… pero juega, es divertido”. Y, amigos, así fue como empezó todo.

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2 comentarios en “¿Cómo empecé a jugar al Lacrosse y porqué decidí ser portera?

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